jueves, 5 de junio de 2008

late, nola


Si entro en una jugueteria mis años vuelven a entrar en las manos, es como si el tiempo no hubiese pasado para algunas cosas. El" divertidisimo" juego del hombre lleno de pulgas en la cama al que había que sacarle sus propios bichos con unas gigantescas pinzas y por si fuera poco competir a la vez con otros 3 mocosos con sed de victoria, sigue ahí! el precio ya no es el mismo claro,pero las ancias de un pequeño ser de conseguirlo y llevarlo a casa siguen vivas, indelebles; no me explico, o si ,cómo esto pasa y pasa; seguimos jugando a lo mismo una y otra vez ,un poco mas plastificado otro poco mas automático, pero la escencia es la misma.Alguien puede entender este fenomeno como una forma de seguir lucrando sin nueva creatividad, pero yo lo tomo( para ser buenita) como que los niños se divierten con lo mismo hoy o mañana, lo básico de el juego existe en cualquier juego, es por eso que diferentes generaciones pueden coleccionar figuritas, saltar al elástico,inflar bombuchas aunque haga frío,peinar una barbie o un troll, hacer la torre "ifel" de rastris, o quedarse sin pilas para un perrito que salta y dice guau.Los padres y sus hijos podrán así compartir más que una jugada de tutti frutti. Siempre un recuerdo viejo quedará sobre el tablero gastado