
Un día desperté pensando en que pensaba cuando era solo una nena, y me di cuenta que me había incertado en una galaxia mucho mas profunda de lo que imaginaba: la pequeña yo ! vivía una realidad paralela a la que se andaba, cuando con mis cajas telas y agunos almohadones del sofá construía una "casa" en el medio del living de lo de mi abu sentía que había llegado a mi hogar, la difícil tarea de la construccion no era nada comparado con la satisfacción de vivir unas horas de un sábado a la tarde dentro, y mas si podía dejarla en pie hasta el día siguiente!.
en ese espacio mis historias de curas sanadores y otras yerbas eran encantadoras, para mi claro, que era la única que sonreía al ver mi otra realizada , no como cuando mi abuela pedía a gritos "que le deje todo en orden" , pero el orden estaba, yo me había fijado en cada detalle,: puertas, ventanas, todo muy lindo y sujetado anti derrumbes de mayores al pasar( como mi abuelo que cuando estaba descalza me llevaba sobre sus pies para que no me enfriara). Alcochados eran siempre sus rincones para lograr ese abrazo que las casas de los grandes(las reales) no lo daban, porque claro eran de material, sus ventanas tenían vidrios y no podías dormir en el piso con un vestido 4 talles mas y unas pantuflas rosas puestas.