
Otro de mis capítulos de historia en la infancia era la interpretación de musicales,en los cuales la música no era de mucha importancia, mas bien me involucraba mas con la actuación de los cuadros musicales; uno de los mas comunes era la opera carmen: con unos cuantos pañuelos y algún que otro almohadón pasaba de doncella a torero en un periquete, claro que todo esto iba acompañado de un publico competente: mi tía, mi tío y mis abuelos . las noches en las cenas eran clave para aparecer con un anuncio de "hoy función" , y la ansiedad de salir , o mejor dicho de aparecer( porque solo cerraba unas puertas de aquel living) eran fascinantes...y "voile" ahí estaba yo ,haciendo una mímica inigualable.
Después del hecho en cuestión los aplausos aturdían mis orejas, y un coro gritaba ¡otra!.
En esos momentos era feliz, porque realmente era yo con mi imaginación, navegando por la sala.
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